lunes, 30 de julio de 2012

LA OBRA DEL SEÑOR



LA OBRA DEL SEÑOR
 












Frente al alto costo de la vida, y con precios que constantemente suben, es sorprendente ver como el Señor provee para las muchas construcciones que se estén llevando a cabo en el país, el pueblo del Señor siempre se ha conocido por su libertad, de modo que nunca ha faltado para llevar a cabo todos los trabajos que se realizan para el adelanto de la obra del Señor.
La comisión del Señor
A través de los años se han escritos muchos libros, que relatan lo que Dios ha hecho por medio de la predicación del Evangelio en las diferentes partes del mundo. Sin duda lo que han motivado a los autores es animar a otros a seguir con esta obra tan noble, tomando en cuenta el ejemplo de los que trabajaron en el pasado. Reconocemos que aunque hubo buenos ejemplos en el pasado, y aun en el presente, el ejemplo por excelencia es la palabra del Señor.


Consideremos lo que tenemos en Hechos capítulos 13 y 14. Los primeros misioneros, aparte de los doces Apóstoles, encomendado a la gran  obra de Dios fueron Bernabé y Saulo. Notemos que ellos salieron de la asamblea que estaba en Antioquia, en plena comunión con los santos allí. Hay un principio aquí; toda obra que se procurar hacer, debe estar en plena comunión con la asamblea, y debe contar con el apoyo de la misma. Luego notamos que ellos predicaron el evangelio, almas fueron convertidas, y con el tiempo vieron asambleas establecidas  según el modelo de la iglesia que los había encomendado.

 Esto nos recuerda la importancia de cumplir  con toda la comisión del Señor, dada en mateo 28:19, “haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos… y enseñándole que guarden toda la cosas que os he  mandado...” en nuestros tiempos hay mucho que creen que la obra del Señor es evangelizar, con el fin de ganar almas. Creen que esto es lo mas importante, y por tener ese criterio, sienten libertad de tener comunión con agrupaciones evangélicas que consideran sana en cuanto al evangelio, aunque difieran en otras doctrina. Pero hemos de tener una convicción plena que el Señor envió a sus discípulos a predicar el evangelio solamente, sino también a enseñar toda la doctrina. Viene al caso la firmeza de Esdras narrada en el capitulo 4 del libro que lleva su nombre. Los religiosos de sus días decían que querían trabajar juntamente con ellos. Pero los ancianos y responsable respondieron categóricamente. “no nos conviene edificar con vosotros casa nuestro Dios sino que nosotros solos la edificaremos a Jehová Dios de Israel” (Esdras 4:3).
Al mirar los campos blancos para la siega, debemos trabajar con este principio en el corazón. Queremos ver testimonios levantados al nombre de nuestro Señor Jesucristo. Esto se logra predicando el evangelio, con la ayuda del Señor, confiando en que su espíritu haga la obra en los corazones no solamente para salvarlos, sino para que en ellos se cumpla la palabra que se halla en 1Timoteo 2:4 “el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad”. Este es el modelo que hallamos en el nuevo testamento.
Damos gracias al Señor por muchos hermanos que han trabajado en nuestra Venezuela, procurando seguir este ejemplo. Animamos a la generación actual  a seguir por este mismo camino hasta que el Señor venga.
SAMUEL J. USSHER

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